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Entradas

Marge Piercy : La más clara alegría.

La más clara alegría es el cese de un gran sufrimiento. Cuando la campana de hierro se quita de la cabeza, cuando el clamoroso choque se apacigua en los nervios, cuando el cuerpo se desliza libre como la carnada del anzuelo y el pútrido aire de la ciudad empieza a bullir en los pulmones. La luz resbala en miel sobre los ojos. El austero techo se vuelve merengue. El cuerpo se desenreda, se despliega prodigiosamente vacío como un lirio. Respirar es bailar. Muda y enteramente como la albahaca en la ventana levanto la nariz al sol.
Traducción:  Beth Miller
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Vladimir Holan:Un día por la mañana.

Un día por la mañana, al abrir la puerta, encontraste en el umbral los zapatos de baile. Era para besarlos y tú lo hiciste enseguida y volviste a sentir alegría después de tantos años, todas las lágrimas largo tiempo contenidas ascendieron a tu risa. Luego te reíste y desde el alma rompiste a cantar con la tranquilidad de la juventud... No preguntaste qué hermosa dejó los zapatos en el umbral. Nunca lo averiguaste y, sin embargo, de aquel feliz momento aún vives con frecuencia...

Traductor:Clara Janés

Virginia Woolf: En medio de las profundidades verdes aparecen manchas de flores.

En medio de las profundidades verdes aparecen manchas de flores.Sus pétalos se asemejan a arlequines. Los tallos emergen de entre huecos negros, de la tierra. Las flores nadan como peces de luz sobre las sombrías aguas verdes. Tengo un tallo en mi mano. Yo mismo soy un tallo y mis raíces llegan hasta las profundidades del mundo, a través de la tierra seca de ladrillo y a través de la tierra húmeda, a través de venas de plomo y plata. Mi cuerpo no es sino una sola fibra. Todas las sacudidas repercuten en mí y siento el peso de la tierra contra mis costados.
Las Olas(Fragmento) Traducción de Lenka Franulic

Alejandra Pizarnik: Cielo.

mirando el cielo me digo que es celeste desteñido (témpera azul puro después de una ducha helada) las nubes se mueven pienso en tu rostro y en ti y en tus manos y en el ruido de tu pluma y en ti pero tu rostro no aparece en ninguna nube! yo esperaba verlo adherido a ella como un trozo de algodón enyodado dentro de la tela adhesiva sigo caminando un cocktail mental embaldosa mi frente no sé si pensar en el cielo o en ti y si tirara una moneda? (cara tú seca cielo) no! tu ser no se arriesga y yo te deseo te de-se-o! cielo trozo de cosmos cielo murciélago infinito inmutable como los ojos de mi amor pensemos en los dos los dos tú + cielo = mis galopantes sensaciones biformes bicoloreadas bitremendas bilejanas lejanas lejanas

Pierre Jean Jouve: Magia.

Tú eres mi dolor mi miedo mi amor Oh imaginación Eres tú mi verdugo oh libro en el que yo traduje Montaña río pájaro Mi miseria eres tú oh confesión. Así hablaba el poeta decaído Desgarrando su libro en el medio de ciudades humanas Pero su otra voz colmada de un murmullo de sauces Respondiole Oh desgraciado libro oh poema fallido Error error siempre será de aquel que aún no logró hacerlo. Oh tú mi último bastión mi fortaleza Contra el ejército de infieles Afuera sólo hay ruinas y adentro tú mi lugar mi sagrado recinto. ¿Habría el Demonio errado de verdad en todo lo que quiso? Y qué es aquello que el Demonio quiere— Un libro Respondía su voz a la que un antiguo ciprés solar iluminaba, El tuyo el mío o el otro, Los que fueron escritos por dictado. Y los pájaros cantaron muchas veces en el cielo. Y he aquí que el poeta otra vez esclarecido Recogió los fragmentos del libro, se hizo ciego de nuevo e invisible Se quedó sin familia, escribió la palabra la primera palabra del libro.
Traducción: Raúl Dorra.

Wallace Stevens: Té en el palacio de Hoon.

No menos porque en púrpura descendiera El día poniente a través de lo que llamaste El aire más solitario, no por eso era menos yo. ¿Cuál fue el ungüento que salpicó mi barba? ¿Cuáles fueron los himnos que zumbaban junto a mi oído? ¿Cuál fue el mar cuya marea me anegó ahí? Desde mi pensamiento llovía el dorado ungüento, Y mis oídos producían los himnos jadeantes que escuchaban. Yo mismo era la brújula de ese mar.
Traduccion:Miguel Ángel Flores.

Sakutaro Haguiwara: Piedad Amorosa.

Sin duda, con tus dientes bellos y duros, mujer, masticarás el verdor de hierbas, Mujer, con esta tinta de hierba verdegay, el rostro te pintaré del todo, te excitaré a la lujuria, y nos divertiremos con juegos secretos a la sombra del follaje. Mira, aquí las campánulas mueven el cuello, allá cimbrean los brazos las gencianas. ¡Oh! abrazaré tu seno con firmeza. Tú, tú me empujarás con toda fuerza el cuerpo. Así, en medio de este campo desolado, retocemos como dos culebras. ¡Oh! yo, yo te acariciaré apretándote, te mancharé la piel hermosa con el verde jugo de la hierba.
Traducción: Atsuko Tanabe.